6 Lugares turísticos más destacados de Bilbao

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Cuando pensamos en Bilbao, nos viene a la mente una ciudad que supo reinventarse sin perder su esencia. Aquella villa industrial de la ría se ha convertido en un destino vibrante, donde los museos de talla internacional conviven con tabernas centenarias y plazas porticadas que respiran historia.

Nosotros hemos recorrido sus calles, subido a sus funiculares y degustado sus pintxos, y ahora queremos compartir contigo lo que consideramos imprescindible. ¿Te animas a descubrir Bilbao de nuestra mano?

A continuación, te presentamos una selección de los lugares turísticos más destacados de Bilbao. Cada uno de ellos merece una parada, una foto y, sobre todo, una vivencia personal. Toma nota, porque esto es solo el comienzo.

Los lugares turísticos más destacados de Bilbao

Entre los lugares turísticos que no te puedes perder de visitar, destacan:

  • Museo Guggenheim Bilbao
  • Casco Viejo: Catedral de Santiago y Plaza Nueva
  • El Puente Zubizuri y el paseo de la Ría
  • El Funicular de Artxanda y el mirador
  • San Mamés, la Catedral del fútbol
  • Azkuna Zentroa (antigua Alhóndiga)

1. Museo Guggenheim Bilbao

Museo Guggenheim
Imagen: stanjourdan; https://www.flickr.com/photos/stanjourdan/

Empezamos por el icono indiscutible. El Museo Guggenheim no solo cambió la arquitectura de la ciudad, sino su propia identidad. Nosotros aún recordamos la primera vez que nos plantamos ante aquella mole de titanio, escamas plateadas que reflejan el cielo cambiante de Bilbao. Diseñado por Frank Gehry, el edificio es ya una obra de arte en sí mismo.

Desde fuera, te recomendamos que lo rodees con calma: la flor de acero Puppy de Jeff Koons, la enorme araña Maman de Louise Bourgeois y el fresco El gran árbol y el ojo de Fujiko Nakaya (con su niebla cambiante) son paradas obligatorias.

Dentro, la colección permanente abarca desde el minimalismo hasta el arte contemporáneo más rompedor. Pero no te agobies si no eres un experto: nosotros creemos que el Guggenheim se disfruta igual dejándose llevar por las formas, las luces y los espacios.

al menos dos horas. Y un consejo de bilbaínos adoptivos: si puedes, visita el museo un jueves por la tarde (hay horario reducido y menos gente). La tienda, por cierto, es una tentación difícil de evitar.

2. Casco Viejo: Catedral de Santiago y Plaza Nueva

De la vanguardia pasamos al corazón medieval. El Casco Viejo (o Siete Calles) es el Bilbao más auténtico. Callejuelas estrechas, balcones con flores, comercios centenarios y un bullicio que no cesa. Nosotros te proponemos que entres por la Plaza de Unamuno y te pierdas sin mapa. Cada recodo guarda una sorpresa: una tienda de abanicos, un taller de guitarras, o el olor a bacalao al pil-pil saliendo de un asador.

Dos puntos imprescindibles: la Catedral de Santiago (siglo XIV-XV) y la Plaza Nueva. La catedral, dedicada al patrón de la ciudad, es un ejemplo de gótico vasco con una torre imponente. Por dentro, la claridad de sus vidrieras te sorprenderá. Sube al claustro: hay una paz que contrasta con el ajetreo exterior. En cuanto a la Plaza Nueva, es un rectángulo neoclásico porticado que rezuma vida.

Los domingos por la mañana se llena con el mercado de antigüedades, pero cualquier día es perfecto para sentarte en uno de sus soportales y pedir unos pintxos. Nosotros nos decantamos siempre por la Gilda (guindilla, anchoa y aceituna) y un txakoli. No te vayas sin pisar la calle Somera o la calle de la Perla, donde el ambiente es inmejorable.

3. El Puente Zubizuri y el paseo de la Ría

Bilbao es una ciudad atravesada por la ría, y cruzarla es casi un ritual. El Puente Zubizuri (que en euskera significa “puente blanco”) es una pasarela peatonal diseñada por Santiago Calatrava. Su estructura curva, con un tablero de acero blanco y una cubierta de vidrio, parece flotar sobre el agua. Nosotros te advertimos: cuando llueve (y llueve a menudo), el vidrio se pone resbaladizo, así que camina con cuidado. Pero merece la pena por las vistas del paseo de Abandoibarra y del propio Guggenheim al fondo.

Lo mejor es que no te limites al puente. Recorre la Ría desde el Ayuntamiento hasta el museo Marítimo. El paseo es llano, está lleno de jardines y esculturas, y te permite entender cómo el agua fue el motor económico de la villa. Fíjate en los antiguos almacenes y grúas reconvertidos en espacios culturales.

Si te apetece, súbete a uno de los barcos turísticos que navegan por la ría; desde el agua, la perspectiva de Bilbao es todavía más impresionante. Nosotros lo hicimos al atardecer y el reflejo del titanio del Guggenheim en el agua nos pareció mágico.

4. El Funicular de Artxanda y el mirador

¿Quieres la mejor panorámica de Bilbao? Entonces tienes que subir al monte Artxanda. El funicular, que nace junto al Puente de La Salve (ese puente rojo que tanto ves en las fotos), es un viaje corto pero con encanto. En cuatro minutos, la cabina asciende 226 metros. Te recomendamos que te coloques junto al ventanilla delantera: verás cómo la ciudad se va empequeñeciendo y la ría se convierte en una cinta de plata.

Arriba, el mirador te regala una postal de 360 grados. Al frente, el casco urbano con sus tejados y campanarios; a la izquierda, los montes verdes del País Vasco; a la derecha, el estadio de San Mamés destacando como un coliseo moderno. Nosotros nos llevamos un bocadillo y comimos en una de las mesas de madera del parque.

También hay un restaurante, pero te aconsejamos que pruebes los gofres del quiosco y los tomes con la vista. Si tienes tiempo, explora los pequeños jardines y las pistas de tenis. Y no olvides la cámara: aquí cada hora tiene una luz distinta. Al atardecer, los edificios se tiñen de oro y la ría brilla como si fuera de estaño.

5. San Mamés, la Catedral del fútbol

Aunque no seas muy futbolero, el Estadio de San Mamés impresiona por su arquitectura y su ambiente. Los locales lo llaman “la Catedral” porque el Athletic Club ha jugado aquí desde 1913 (el actual es de 2013, heredando la misma alma). Nosotros hicimos la visita guiada y te la recomendamos sin reservas.

Recorres los vestuarios, el túnel de salida al campo, la sala de prensa y, lo mejor, el museo: allí se explica la filosofía única del Athletic de jugar solo con futbolistas vascos. No importa si no entiendes de offsides; la pasión que desprende cada rincón es contagiosa.

Desde fuera, el estadio parece un ovni plateado con tiras de LED que cambian de color según el partido. En días de encuentro, los alrededores se llenan de bufandas, cantos y el olor a patatas bravas. Si puedes, asiste a un partido, aunque sea desde una de las peñas cercanas. Nosotros lo hicimos en un bar de la calle Juan de Garay y el rugido de la afición se nos metió en la piel. Y si no hay fútbol, igualmente merece una foto de noche, cuando la fachada se ilumina en rojo y blanco.

6. Azkuna Zentroa (antigua Alhóndiga)

Terminamos con una joya menos conocida pero fascinante. La Azkuna Zentroa es un centro de ocio y cultura que ocupa una antigua bodega de vino de ladrillo. Por fuera parece un edificio industrial macizo; por dentro es una explosión de creatividad.

El arquitecto Philippe Starck lo transformó añadiendo elementos sorprendentes: 43 columnas de diferentes diseños (una está recubierta de clavos, otra parece un saco de dormir gigante…), un suelo de cristal que deja ver restos arqueológicos, y en la azotea, una piscina de 43 metros de largo con fondo transparente. ¡Puedes nadar y ver a la gente que camina bajo tus pies! Nosotros te aconsejamos que reserves la entrada a la piscina con antelación (es muy popular).

Pero, además, hay cines, exposiciones temporales, una biblioteca de diseño, tiendas y un mercado gastronómico en la planta baja. Nosotros pasamos allí toda una tarde: empezamos con un café en la cafetería central, subimos a ver las columnas, luego visitamos una exposición de fotografía y acabamos cenando en uno de los puestos de comida internacional. El ambiente es joven, desenfadado y muy bilbaíno. Si buscas un plan diferente a los museos típicos, este es tu sitio.

 

Bilbao no es solo una lista de monumentos, es una experiencia que se huele, se saborea y se camina. Nosotros te hemos mostrado nuestros seis imprescindibles, pero seguro que tú encontrarás otros rincones secretos: la tienda de discos de vinilo en el Casco Viejo, el atardecer desde el parque de Etxebarria, o el mejor pintxo de tortilla en la calle del Perro. Ahora te toca a ti. Prepara las botas de andar, la cámara y el apetito. Bilbao te espera con los brazos abiertos, y nosotros estaremos

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