Cosas que Ver y Hacer en Huehuetenango

0
2

Cuando pensamos en la Guatemala más auténtica y salvaje, nuestro corazón nos lleva sin dudar a Huehuetenango. Nosotros hemos recorrido sus caminos empinados, sus mercados llenos de colores y sus miradores naturales, y te aseguramos que este departamento del noroccidente del país te dejará sin aliento. Aquí, las montañas cuentan historias milenarias, los cafetales perfuman el aire y las comunidades indígenas guardan tradiciones que parecen detenidas en el tiempo.

Si eres de los viajeros que buscan experiencias genuinas, lejos del turismo masificado, Huehuetenango te espera con los brazos abiertos. Prepárate para caminar entre neblina, descubrir lagunas escondidas y sentirte pequeño ante la grandeza de la geografía guatemalteca.

Acompáñanos a explorar juntos las maravillas de este rincón sagrado.

Cosas que ver en Huehuetenango

Nos encanta empezar cualquier viaje por lo que los ojos pueden contemplar. En Huehuetenango, los paisajes se convierten en recuerdos imborrables. Te invitamos a descubrir estos imperdibles.

1. La Laguna de Chicabal

Laguna de Chicabal
Imagen: Renata Avila; https://www.flickr.com/photos/renata_a_pinto/

Subir al volcán Chicabal fue para nosotros una experiencia casi mística. A 2.712 metros sobre el nivel del mar, esta laguna crateriforme es considerada un centro ceremonial maya-mam. Durante nuestra caminata, nos cruzamos con grupos que realizaban ceremonias de petición de lluvia en sus orillas.

El sendero, rodeado de bosque nuboso, te regala orquídeas silvestres y una paz difícil de describir. Eso sí, te recomendamos empezar temprano para disfrutar la laguna sin la neblina de medio día. Y recuerda: está prohibido nadar, pues es un lugar sagrado.

2. Las Ruinas de Zaculeu

Ruinas de Zaculeu
Imagen: Fernando Reyes Palencia; https://www.flickr.com/photos/fernandoreyes/

A solo 4 kilómetros del centro de la cabecera departamental, nos encontramos con un sitio arqueológico que te transportará al periodo posclásico tardío. Zaculeu fue la capital del reino mam, y sus estructuras restauradas (con ese característico revoque de cal que tanto debate genera entre arqueólogos) impresionan por su solidez.

Nosotros recorrimos sus pirámides y juegos de pelota sintiendo el orgullo de una cultura que resistió hasta el asedio del conquistador Gonzalo de Alvarado. Te sugerimos ir con buen calzado y agua, porque explorar cada rincón te llevará al menos dos horas.

3. El Mirador de los Cuchumatanes

Mirador de los Cuchumatanes
Imagen: Alberto Castillo; https://www.flickr.com/photos/128125796@N04/

Si hay un lugar que nos dejó sin palabras, fue el mirador que mira la sierra de los Cuchumatanes. Desde la aldea de Todos Santos Cuchumatán (o desde el Cerro La Torre, cerca de San Juan Ixcoy), puedes ver la cadena montañosa no volcánica más alta de Centroamérica, con picos que superan los 3.800 metros.

Nosotros llegamos al amanecer, cuando las nubes parecen un mar blanco a tus pies y el sol pinta de dorado las cumbres. Te aconsejamos abrigarte bien: el viento y el frío son intensos, pero el espectáculo lo vale por completo.

4. El Parque Nacional Laguna Yolnabaj

A media hora de Huehuetenango ciudad, esta laguna de origen volcánico es un remanso de tranquilidad. Nosotros nos sorprendimos con el color esmeralda de sus aguas y la vegetación que la abraza.

Aquí puedes alquilar un pequeño bote de remos o simplemente caminar por el sendero interpretativo que la rodea. Es ideal para una tarde de picnic. Te pedimos un favor: no dejes basura, porque las familias locales la cuidan con esmero y queremos que tú también la encuentres limpia en tu visita.

5. El pueblo de Todos Santos Cuchumatán

Más que un lugar para ver, este pueblo es una experiencia cultural constante. Sus habitantes, vestidos con el traje tradicional rojo con rayas, conservan costumbres como las carreras de cintas a caballo y la famosa pelea de gallos simbólica (sin muerte del ave, es una tradición deportiva).

Nosotros recorrimos su cementerio multicolor, donde las tumbas tienen colores vivos que celebran la vida. Y te advertimos: las calles son empinadísimas, pero cada esquina te regala una postal de montañas nevadas en invierno.

Cosas que hacer en Huehuetenango

Ver es solo la mitad del viaje. Lo que realmente te conectará con este territorio son las actividades. Prepara tus piernas y tu curiosidad, porque aquí nosotros siempre encontramos algo nuevo que hacer.

1. Caminata al Cerro del Cucurucho

Si eres un viajero activo, te va a encantar esta excursión. A solo 15 minutos del centro de Huehuetenango ciudad, el Cerro del Cucurucho ofrece un sendero ganadero de dificultad baja que nosotros completamos en una hora. La recompensa es una vista panorámica de la ciudad, el valle y, en días despejados, hasta el volcán Tajumulco.

Lleva agua y frutas, y si puedes empezar a las 5:30 a.m., verás el amanecer más hermoso de tu viaje. Al bajar, te espera una calle llena de puestos de atol de elote y tamales.

2. Degustar café de altura en una finca local

Huehuetenango es mundialmente famoso por su café de origen, con denominación de origen protegida. Nosotros visitamos la finca Santa Anita (en San Pedro Necta) y nos mostraron todo el proceso: desde la planta de sombra hasta el tueste artesanal.

Tú puedes participar en la recolección de granos maduros, aprender a usar la despulpadora manual y, al final, sentarte con una taza de café recién hecho mientras ves el paisaje. Hay tours desde Q150 ($20 aprox.) que incluyen almuerzo. No te vayas sin comprar una libra de café de altura.

3. Participar en una ceremonia del fuego maya

En San Gaspar Ixchil o en la misma laguna de Chicabal, tuvimos el privilegio de ser invitados a una ceremonia dirigida por un ajq’ij (guía espiritual). Te ofrecerán flores, velas, copal y agradecerás a los cuatro puntos cardinales. Nosotros te recomendamos hacerlo con respeto, vestir ropa sobria y pedir permiso antes de tomar fotos. Es una oportunidad única para entender la cosmovisión maya, y los guías espirituales suelen aceptar propinas voluntarias. Nada te cambiará tanto como escuchar las plegarias en mam o k’iche’.

4. Recorrer el mercado municipal de Huehuetenango

Déjate llevar por los olores del cilantro, el cardamomo y el chiltepe. Nosotros llegamos al mercado de “La Democracia” un sábado por la mañana y fue un caos hermoso. Tú puedes comprar tejidos hechos en telar de cintura, chiles secos, miel de montaña y barro negro.

Pero lo mejor está en la sección de comidas: un caldo de gallina criolla con hierbabuena, seguido de un atol shuco (maíz fermentado). Pide siempre el precio antes de comprar y no temas regatear con amabilidad. Y si ves a una abuela vendiendo pacayas fritas, cómprale dos.

5. Aprender bordado tradicional en una cooperativa de mujeres

En el municipio de Santa Eulalia, visitamos la cooperación “Manos Creativas”, donde mujeres mames enseñan el bordado de blusas con figuras zoomorfas. Tú puedes tomar un taller de dos horas por unos Q100.

Nosotros nos sentamos con doña Elena, quien con sus manos arrugadas borda un jaguar en menos tiempo del que tardamos en dar los primeros puntadas. No importa si no sabes coser; te guiarán paso a paso. Al final, te llevarás tu propio pañuelo bordado y una historia que contar. Además, apoyas directamente la economía local.

6. Realizar barranquismo en los cañones de los ríos

Río Azul
Imagen: Josué Rendon; https://www.flickr.com/photos/chitiore/

Para los amantes de la adrenalina, nos encontramos con una actividad emergente: el descenso de cañones en el río Seleguá o en el río Naranjo, cerca de Malacatancito. Te equipan con arnés, casco y cuerda para repellar cascadas de hasta 15 metros.

Nosotros lo hicimos con una empresa local llamada “Xtremo Huehue”, y la seguridad fue excelente. Incluye salto de poza, toboganes naturales y caminata por el cañón. Es solo para mayores de 14 años y con condición física media. En unas cuatro horas, sentirás que conquistaste la selva.

7. Asar tu propia carne en una “grabadora”

Las noches en Huehuetenango tienen un ritual que nosotros adoptamos enseguida: la “grabadora”. Se trata de un pequeño tambo metálico con carbón, que llevan a tu hotel o alquilas por Q25. Compras carne adobada, longaniza, tortillas recién hechas y una güira (jícara) con salsa de chile pasó.

Tú mismo asas en la acera, con los locales mirando y ofreciéndote un trago de caldo de frutas. Es sencillo, pero para nosotros es el mejor plan cultural de la ciudad. Pregunta en cualquier hospedaje y te dirán dónde comprar el carbón.

Conclusión final

Hemos recorrido juntos montañas, lagunas, mercados y corazones. Huehuetenango no es un lugar para pasar de camino; es un destino que exige tiempo, respeto y ganas de conectar. Cuando te subas a ese autobús o camioneta de regreso, notarás que llevas barro en los zapatos, café en la mochila y una nueva manera de entender el tiempo.

Nosotros ya estamos planeando volver. Y tú, ¿para cuándo dejas tu huella en estas tierras altas?

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí