Cosas que Ver y Hacer en Arequipa

0
21

Nos adentramos en el sur del Perú para presentarles un destino que resume la grandeza andina: Arequipa. Rodeada por tres imponentes volcanes y construida con la luminosa piedra de sillar, esta ciudad es un fascinante cruce de historia, cultura gastronómica y paisajes sobrecogedores. Más que una escala, es una experiencia completa que invita a explorar con calma.

Desde su centro colonial, Patrimonio de la Humanidad, hasta la profundidad del Cañón del Colca, cada rincón tiene una historia que contar.

Acompáñennos en este recorrido para descubrir lo esencial que sus ojos deben capturar y las experiencias que sus sentidos deben vivir en la llamada Ciudad Blanca.

Lo Imperdible: 10 Joyas que Ver en Arequipa

Entre los lugares que no te puedes perder en Arequipa encontraras:

1. El Monasterio de Santa Catalina:

Monasterio de Santa Catalina
Imagen: DocSlyper; https://www.flickr.com/photos/docslyper/

Imaginen una ciudad amurallada dentro de otra ciudad. Este convento de 1579 es un laberinto de callejuelas silenciosas, claustros soleados y celdas pintadas en colores vivos. Caminar por sus más de 20,000 m² es un viaje en el tiempo a la vida conventual de los siglos XVI y XVII. La luz del atardecer filtrándose entre sus arcos de sillar es una imagen que permanece.

2. La Plaza de Armas y su Catedral:

Considerada una de las plazas más armoniosas del Perú, está enmarcada por dobles arquerías de sillar y dominada por la majestuosa Catedral. Su fachada neoclásica, con sus dos altas torres, es el símbolo de la ciudad. Les recomendamos verla a distintas horas: bajo el sol intenso, cuando el sillar brilla, y de noche, cuando la iluminación la convierte en un espectáculo.

3. El Cañón del Colca y el Vuelo del Cóndor:

Cañón del Colca
Imagen: https://www.flickr.com/photos/mariano-mantel/; https://www.flickr.com/photos/mariano-mantel/

A unas horas de la ciudad, se encuentra uno de los cañones más profundos del mundo. El momento cumbre es al amanecer en el Mirador de la Cruz del Cóndor, donde podrán observar el vuelo circular y majestuoso de los cóndores andinos, aprovechando las corrientes térmicas que ascienden desde el abismo. Es un espectáculo natural de una poderosa belleza.

4. Los Volcanes: El Misti, el Guardián:

Volcán Misti
Imagen: Guillén Pérez; https://www.flickr.com/photos/mossaiq/

La silueta cónica y casi perfecta del volcán Misti es la estampa omnipresente. Para la fotografía clásica, el Mirador de Yanahuara, con sus arcos de sillar enmarcando al volcán, es parada obligatoria. El Chachani y el Pichu Pichu completan el trío de gigantes que custodian el valle, creando un horizonte dramático desde cualquier punto.

5. La Iglesia de la Compañía y su Claustro:

Frente a la plaza, esta joya del barroco mestizo esconde una fachada de sillar finamente tallada con racimos de uvas, pájaros y figuras míticas. No se pierdan su Claustro Mayor, un oasis de paz con arquerías y murales, y especialmente la Capilla de San Ignacio, cuya cúpula está completamente cubierta por un vibrante mural que simplica un jardín tropical lleno de color.

6. La Momia Juanita en el Museo Santuarios Andinos:

Esta visita ofrece una conexión profunda con el mundo inca. Juanita, una joven ofrendada en un ritual de capac cocha hace más de 500 años en la cumbre del volcán Ampato, se exhibe con respeto y en un estado de conservación conmovedor. La exposición contextualiza su historia y la sacralidad de las montañas.

7. Los Distritos Tradicionales: Yanahuara y Cayma:

Escapar al ritmo pausado de estos barrios es esencial. Yanahuara tiene su propio y encantador mirador y una plaza con una iglesia de fachada mestiza. Cayma, un poco más arriba, es famoso por sus terrazas con vistas y sus antiguas picanterías. Ambos distritos ofrecen una perspectiva más local y residencial.

8. Las Casonas Coloniales:

La arquitectura civil arequipeña es deslumbrante. Visiten la Casa del Moral, un palacio del siglo XVIII que exhibe una portada barroca esculpida con un árbol de mora y un magnífico patio interior. La Casa de Tristan del Pozo es otro ejemplo de la opulencia criolla, hoy sede de un banco, pero de acceso público para admirar sus patios.

9. El Convento de la Recoleta:

Con una arquitectura más austera que Santa Catalina, este complejo franciscano sorprende por sus tesoros. Su biblioteca con miles de volúmenes antiguos, su museo de arte precolombino y sus cuatro claustros distintos ofrecen una visión panorámica de la historia religiosa y cultural de la región.

10. El Valle de los Volcanes de Andagua (Para Aventureros):

Valle de los Volcanes de Andagua
Imagen: orientalizing; https://www.flickr.com/photos/orientalizing/

Para quienes dispongan de tiempo extra, este paisaje surrealista a varias horas de la ciudad vale el viaje. Más de 80 pequeños conos volcánicos inactivos se alzan sobre un valle fértil, creando una vista que parece sacada de un lienzo geológico único en el mundo.

La Experiencia Arequipeña: 10 Cosas que Deben Hacer

Entre las actividades que Arequipa tiene para ofrecer encontraras:

1. Comer en una Picantería Tradicional

Esta es la esencia social y gastronómica de Arequipa. Busquen una picantería reconocida (como las de Salamanca o el Fundo el Fierro) y pidan un rocoto relleno (menos picante de lo que creen, se prepara para atenuar el fuego), un adobo arequipeño (guiso de cerdo con chicha y especias, ideal para el desayuno dominical) y una solterito (fresca ensalada de queso, habas y choclo). Acompañen todo con chicha de guiñapo.

2. Tomar un Queso Helado en la Calle:

No se dejen engañar por el nombre. Este postre tradicional no lleva queso; es un helado cremoso de base láctea, con canela y coco rallado. Los mejores se consiguen en los puestos de la Alameda San Lázaro o de vendedores ambulantes cerca de los miradores. Refresca perfectamente en el clima soleado.

3. Sumergirse en las Aguas Termales de La Calera:

Después de la jornada en el Cañón del Colca, o como destino propio, las termales de La Calera en Chivay son el relax absoluto. Existen piscinas públicas y privadas de aguas sulfurosas y temperaturas variadas, ideales para relajar los músculos bajo un cielo estrellado andino.

4. Recorrer el Centro Histórico al Atardecer:

La “hora dorada” transforma la Ciudad Blanca. El sillar adquiere tonos rosados, anaranjados y dorados. Den un paseo sin rumbo fijo por las calles aledañas a la plaza, observando cómo la luz juega con las fachadas barrocas y las siluetas de los volcanes al fondo.

5. Aprender a Cocinar un Plato Típico:

Llévense un pedazo de Arequipa en su recetario. Varios restaurantes y chefs locales ofrecen clases cortas donde aprenderán los secretos para preparar un rocoto relleno auténtico o un chupe de camarones. Es una experiencia interactiva y deliciosamente educativa.

6. Comprar Alpaca y Artesanía en Sillar:

Para un recuerdo de calidad, busquen prendas finas de baby alpaca en tiendas establecidas. Para algo más singular, las pequeñas réplicas de iglesias y figuras talladas en sillar son únicas. Eviten las tiendas genéricas de la plaza principal y busquen talleres o mercados de artesanías.

  1. Visitar un Mirador con Vista Panorámica: Además de Yanahuara, suban al Mirador de Carmen Alto. Ofrece una perspectiva espectacular y menos concurrida del valle agrícola del río Chili, con los volcanes de fondo. Es el lugar perfecto para una pausa contemplativa.

8. Explorar las Canteras de Sillar de Añashuayco:

Para entender el origen de la ciudad, visiten estas canteras activas. Verán a los maestros canteros extrayendo bloques de la piedra blanca y podrán admirar enormes esculturas talladas directamente en la roca, como la fachada de la Catedral a escala. Es un testimonio vivo del oficio que construyó Arequipa.

9. Disfrutar de la Vida Nocturna en San Francisco:

Después de cenar, la zona alrededor de la Plaza San Francisco y la calle Zela se anima con una mezcla de bares acogedores, peñas con música folklórica en vivo y cervecerías artesanales. Es un ambiente ideal para tomar un pisco sour y mezclarse con el ritmo local.

10. Hospedarse en una Casona Colonial con Patio:

Opten por alojarse en una de las muchas casonas históricas restauradas como hoteles boutique. Despertar en una habitación con muros de sillar de un metro de ancho, desayunar en un patio lleno de geranios y buganvillas, y tal vez tener una vista privada del Misti, es la inmersión definitiva en el espíritu arequipeño.

Arequipa los espera no con la premura de una lista de atracciones, sino con la calma de una ciudad que sabe el valor de un patio soleado, de una comida compartida y de un horizonte dominado por volcanes. Permítanse el tiempo para saborearla, para caminarla sin prisa y para dejar que su peculiar luz blanca, su historia tallada en piedra y la calidez de su gente los conquisten. La Puerta del Sur no se cruza; se vive.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí