Cosas qué Ver y Hacer en Quito

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Cuando pisamos por primera vez la Plaza de la Independencia, con el aire fresco de los Andes acariciando el rostro y el rumor de la historia bajo nuestros pies, comprendimos por qué a Quito le llaman “la carita de Dios”. Nosotros, que hemos recorrido sus calles empedradas y sus modernas avenidas, queremos contarte lo que descubrimos.

Esta ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, no solo es la capital de Ecuador, sino un destino donde el pasado colonial convive con la vitalidad contemporánea. A dos mil ochocientos metros sobre el nivel del mar, Quito te invita a caminar despacio, a mirar hacia arriba (hacia sus iglesias y sus volcanes) y a dejarte sorprender.

Prepara tu cámara, tus pulmones y tu curiosidad, porque aquí te guiamos por lo que no te puedes perder.

Cosas que ver en Quito

Nos encanta recorrer Quito con ojos de viajero, y sabemos que las mejores vistas requieren atención. Por eso, hemos dividido para ti los imperdibles visuales de la ciudad. Desde templos dorados hasta miradores de ensueño, cada sitio cuenta una historia.

1. El Centro Histórico: un museo al aire libre

Centro Histórico
Imagen: Elias Rovielo; https://www.flickr.com/photos/eliasroviello/

Comenzamos, como no podía ser de otra manera, en el corazón de Quito. El Centro Histórico es, para nosotros, uno de los conjuntos arquitectónicos más bellos de América. Al caminar por sus calles adoquinadas, te sentirás transportado a los siglos XVI y XVII. Aquí, cada esquina es una postal.

Te recomendamos empezar en la Plaza Grande (oficialmente Plaza de la Independencia), flanqueada por el Palacio de Carondelet (sede del gobierno), la Catedral Metropolitana y la Iglesia del Sagrario. Si tienes suerte, verás el cambio de guardia. No olvides alzar la vista: los balcones de madera tallada y las cúpulas de teja verde son un espectáculo en sí mismos.

2. La Compañía de Jesús: el barroco quiteño en su esplendor

Compañía de Jesús
Imagen: Dan; https://www.flickr.com/photos/twiga_swala/

Si hay un lugar que nos dejó sin aliento, ese es la Iglesia de la Compañía de Jesús. Desde fuera, su fachada de piedra volcánica ya impresiona, pero es el interior lo que te hará comprender por qué la llaman la “capilla sixtina de América”. Nosotros tardamos varios minutos en asimilar la explosión de oro: más de siete toneladas de pan de oro cubren altares, columnas y retablos.

La combinación del barroco con motivos indígenas te mostrará la fusión cultural que define a Quito. Puedes tomarte tu tiempo, pero recuerda que no se permite hacer fotos con flash para preservar el brillo sagrado.

3. El Panecillo y la Virgen de Legarda

Panecillo
Imagen: Hans Johnson; https://www.flickr.com/photos/hansnyc/

Subir al Panecillo es casi un ritual para quienes visitan Quito. Este cerro de forma cónica, a 3.000 metros de altitud, corona la ciudad con la imponente estatua de la Virgen de Legarda (la Virgen del Panecillo), hecha en aluminio y visible desde casi cualquier punto. A nosotros nos fascina especialmente el atardecer desde aquí: la luz dorada baña las laderas de los volcanes Pichincha, Cotopaxi y Antisana.

Eso sí, te aconsejamos ir en horarios seguros (preferiblemente de día o con transporte privado) y no descuidar tus pertenencias, como en cualquier gran ciudad. La vista de Quito extendida como un manto de luces merece cada esfuerzo.

4. El Monasterio de San Francisco

Justo donde, según la tradición, se erigió el palacio del inca Huayna Cápac, se levanta el Convento de San Francisco, el complejo religioso más grande de América Latina. Nosotros solemos sentarnos en su enorme atrio (la Plaza de San Francisco) para observar el ir y venir de quiteños y viajeros.

Dentro, te esperan claustros serenos, el famoso “Cristo de Legarda” (una talla de Cristo moreno) y una sensación de paz que contrasta con el bullicio exterior. La entrada es económica y bien vale la pena dedicarle al menos una hora.

5. El TelefériQo y el volcán Pichincha

Para cambiar de tercio, nos subimos al TelefériQo, un teleférico que asciende desde las faldas del volcán Pichincha hasta los 4.100 metros, en la estación Cruz Loma. Desde las cabinas, si el día está despejado, tendrás una vista panorámica de Quito que se te grabará en la retina.

Una vez arriba, nosotros te sugerimos caminar con cuidado (el oxígeno escasea) por los senderos que llevan al Rucu Pichincha. Verás vacas pastando entre nubes y, al fondo, una hilera de volcanes nevados. Lleva ropa de abrigo, protector solar alto y agua; el sol a esta altura engaña.

Cosas que hacer en Quito

Más allá de mirar, Quito es una ciudad para vivir. Nosotros hemos probado sus sabores, bailado en sus calles y negociado en sus mercados. Aquí te dejamos una selección de actividades que convierten tu visita en una experiencia inolvidable.

1. Probar la gastronomía quiteña de calle y de mantel

Para nosotros, comer en Quito es un acto cultural. Empieza tu día con un empanado de viento (empanada de queso inflada por la fritura) y un canelazo (bebida caliente de naranjilla y aguardiente) si el frío aprieta. En el mercado Central o en el mercado de Santa Clara, te recomendamos sentarte en una de las fondas y pedir hornado (cerdo asado con mote), locro de papa (crema de papa con queso y aguacate) o fritada.

Si prefieres un ambiente más formal, el barrio de La Ronda, con sus casonas restauradas, alberga restaurantes de cocina fusión. Y no te vayas sin probar el chocolate ecuatoriano de origen, como el de las marcas Pacari o Kallari.

2. Subir al Panecillo a pie o en autobús turístico

Ya mencionamos el Panecillo como lugar para ver, pero también es una actividad en sí misma. Nosotros te proponemos dos formas: la más sencilla es tomar el autobús turístico “Quito Tour Bus” que te deja en la cima con parada incluida.

La más aventurera es caminar desde el Centro Histórico por las escalinatas que suben al cerro (siempre de día y en grupo, por seguridad). Una vez arriba, además de las fotos, puedes subir al interior de la Virgen y asomarte a los miradores. Lleva monedas para el ascensor.

3. Asistir a una misa o concierto en la Basílica del Voto Nacional

Aunque la Basílica es una de las iglesias más jóvenes de Quito (consagrada en 1988), nosotros la consideramos una parada obligada por una razón muy divertida: puedes subir a sus torres y recorrer sus techos, pasando entre gárgolas que, en lugar de monstruos, son animales autóctonos como tortugas, iguanas y cóndores.

Si coincide con tu viaje, te sugerimos asistir a una misa dominical (la acústica es impresionante) o a un concierto de órgano. La subida a las torres es un poco vertiginosa, pero te recompensa con una de las mejores vistas del centro.

4. Recorrer la Mitad del Mundo y la Intiñan

Mitad del Mundo
Imagen: Leonardo; https://www.flickr.com/photos/queulat00/

No puedes decir que has estado en Quito si no visitas la Mitad del Mundo, a 26 kilómetros al norte. El monumento principal marca la línea ecuatorial (aunque mediciones GPS modernas la sitúan unos metros más al lado). Nosotros, sin embargo, te recomendamos especialmente el cercano museo Intiñan (que significa “camino del sol”).

Aquí, una guía local te mostrará experimentos para comprobar la fuerza de Coriolis: verás cómo el agua gira en sentido contrario al sur y al norte del ecuador, y cómo puedes equilibrar un huevo sobre un clavo. Es una actividad divertidísima y muy didáctica, ideal si viajas con niños o con espíritu curioso.

5. Caminar por la calle La Ronda al anochecer

La calle La Ronda, oficialmente calle Morales, es un angosto pasaje empedrado que fue hogar de poetas, artesanos y bohemios. A nosotros nos encanta recorrerla al atardecer, cuando se encienden los faroles y se abren los talleres de licor de naranjilla, mora o taxo (frutas andinas).

Puedes entrar a un taller de cerámica, ver a un artista soplar vidrio o simplemente sentarte en un bar a escuchar música en vivo. Los fines de semana, grupos de danza y música folclórica amenizan la calle. No te vayas sin probar una canelazo caliente o un zurracapucho (similar pero con frutas maceradas). Es el lugar perfecto para cerrar un día quiteño.

Conclusión:

Nosotros hemos recorrido Quito en distintas estaciones y siempre encontramos un nuevo rincón que nos sorprende. Ahora te toca a ti: camina con calma, respira profundo (aunque cueste al principio) y déjate enamorar por esta ciudad que equilibra el pasado y el presente sobre los hombros de los Andes. Quito no te hará millonario en oro, pero te regalará imágenes y sabores que guardarás para siempre.

¡Buen viaje, viajero, y que la Virgen del Panecillo te cuide desde lo alto!

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